En los años 70, la mafia estadounidense estaba formada por cinco familias italianas asentadas en Nueva York, una de ellas estaba al mando de Carlo Gambino. Su modus operandi estaba basado en la discreción, en pasar desapercibido y, sobre todo, en no vender drogas. Tras su muerte, Paul Castellano ocupa su puesto, siguiendo la misma línea tradicional, pero dentro de la mafia surge la discrepancia por parte del bando de quien iba a ser el sucesor de Gambino: Neil Dellacroce. Dellacroce cree en la modernización como también lo creen varios mafiosos, entre los que se encuentra John Gotti.

Ante el incremento del impuesto que obliga a los mafiosos a pagar a Castellano por sus operaciones, la tensión aumenta y Gotti se ve obligado a buscar dinero de otra forma. Aún sabiendo que vender drogas es una de las prohibiciones de la familia, Gotti comienza a traficar con heroína.

Al cabo del tiempo, Gotti y su banda son descubiertos debido a los micrófonos que el FBI había colocado en el 'eslabón débil' de la organización: Angelo Ruggiero, apodado como 'cua cua' por su tendencia a hablar demasiado. Incumplir la norma supone la muerte y Gotti lo sabe, pero antes de ordenar su ejecución, Paul Castellano tiene que demostrar su delito e incriminarlo. Para que eso no suceda, John Gotti decide adelantarse y matar a Castellano, encumbrándose como líder de la familia Gambino. Pero al hacerlo, vuelve a romper otra regla, matar a tu jefe sin consultarlo con los otros. Gotti vuelve a estar en el punto de mira y para evitarlo tiene que pensar rápido en una estrategia para salvar su vida.