Momento destacado
Ricko Dewilde se emociona al regresar con sus hijas a la cabaña de sus padres y hermano fallecidos
Ricko Dewilde visita con sus dos hijas pequeñas un lugar muy especial de su infancia, donde todavía permanecen las notas que su madre dejó escritas en las paredes de su cabaña.

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Ricko DeWilde está dispuesto a vivir una nueva aventura en Alaska, esta vez acompañado de sus hijas, Skarlett y Maya. Los tres emprenden un largo viaje de 130 kilómetros río arriba con el objetivo de cazar antes de que llegue el frío invierno.
Para DeWilde, esta expedición tiene un significado especial, ya que le hace mucha ilusión compartir la experiencia con sus pequeñas. "Esto debería ser una aventura divertida para ellas", asegura emocionado.
Aunque su intención es que Skarlett, su hija mayor, tenga la oportunidad de cazar, Ricko también quiere que ambas aprovechen el viaje para explorar la naturaleza y descubrir nuevos lugares.
Por eso, durante la travesía decide hacer una parada muy especial en la antigua cabaña de su difunto tío Albert. Su objetivo es que las niñas conozcan el lugar donde vivieron sus familiares y descubran una parte importante de su historia.
"Al salir con mis hijas es como si fueran a un mundo mágico mientras caminan conmigo por el bosque. Lo observan todo", comenta.
Una vez dentro de la cabaña, Ricko les muestra algunas notas que su madre escribió en las paredes, recuerdos que todavía permanecen allí y que le permiten revivir momentos de su infancia.
La visita se convierte en un momento especialmente emotivo para DeWilde, que disfruta viendo cómo sus hijas conocen un poco mejor cómo eran sus abuelos.
"Mis hijas no conocieron a mis padres y esas notas de mi madre son como una pequeña joya en pleno bosque", afirma emocionado.
De esta manera, lo que comenzó como una expedición de caza acaba convirtiéndose también en una oportunidad para compartir recuerdos familiares y acercar a sus hijas a sus raíces.
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